Unas copas, risas por doquier, felicidad y música, muchísima música. Esa noche fue increíble, años sin vernos, años sin hablar y paresia que el tiempo no había pasado, tan amigos como en esos años universitarios. Hablamos durante horas, nuestro quinteto era otra vez el mejor! no había dudas seguimos siendo los mejores amigos, y aunque el tiempo intentó acabarnos, no lo logro... Las botellas se vaciaron, la música dejo de sonar, las campadas del reloj anunciaban altas horas de la madrugada, uno a uno nuestros amigos iban siendo vencidos por el sueño y aun así nada de eso parecía desconcentrarnos... tu y yo, solo tu y yo, como en los viejos tiempo, con ese coqueteo que 10 años no habían podido borrar, si, fue una noche mágica llena de sensaciones que creia olvidadas, llena de sonrisas que insinuaban la sensualidad de los dulces 20 años... y dormir así, abrazados como solíamos hacerlo cuando no existía nadie más, cuando el mundo era solo nuestro... Fue un dulce encuentro... a la mañana siguiente todo el mundo volvió a aparecer. Hasta siempre queridos amigos, Hasta siempre mi más dulce ilusión.
